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Soluciones e-learningEl título de este artículo es demasiado pretencioso. Tan pretencioso que engaña. No pretendo establecer ni normas, ni protocolos, ni hojas de ruta, sino reflexionar negro sobre blanco y a vuela pluma sobre los factores de calidad que determinan una formación exitosa en la empresa. Una reflexión que aúne tanto el punto de vista del desarrollador e-learning (y en cualquier perfil de desarrollo, sea project manager, diseñador instruccional o pedagogo), como el del técnico de recursos humanos encargado de lidiar con las necesidades de formación de su empresa.

Y todo ello teniendo un concepto amplio de lo que es e-learning, entendiéndolo como una pieza de la gestión del conocimiento en las corporaciones.

Las nuevas tendencias

Las nuevas tendencias deberían ser el punto final, pero reflexionar sobre su aplicación a la formación en la empresa es lo que me ha llevado a esta posterior digestión de argumentos convertida en entrada de blog. Empezar por el final debe de ser un efecto colateral de ver pelis de Tarantino. Las tendencias de la formación TIC han estado este año pasado indudablemente dominadas por los MOOC (su aplicación o uso en el ámbito empresarial requiere de un artículo aparte). Han surgido múltiples plataformas de cursos MOOC, la mayoría auspiciadas por universidades de mucho prestigio, que permiten atisbar un paso adelante decidido en la aplicación de la formación TIC a los estudios reglados. Yo creo que falta definir un modelo de negocio para los MOOC que los haga realmente viables, esto es, definir un ecosistema que les permita sobrevivir y no ser una mera burbuja. Ahora mismo, parecen imparables. En relación a los MOOC hay quien habla de un momento de disrupción en la enseñanza académica universitaria (si bien es cierto que muchos MOOC que se presentan como alta costura no van más allá del e-learning prêt-à-porter… y tirando a básicos, muy básicos). Bueno, no es el debate que ahora me ocupa, pero me ha inspirado una ilustración.

MOOCvsMOCO

Otras tendencias que vienen mostrándose muy activas en foros de pedagogía y de desarrollo de formación TIC son la gamificación, el social learning, lifelong learning, los PLE, las comunidades de práctica… y así ya entramos de lleno en el mundo de la formación en la empresa, que es el ámbito que me interesa abarcar con estas líneas. Creo que la más importante tendencia (pausada, pues tampoco es algo que haya surgido este pasado año, pero que me parece firme) es que se imponga, como antes apuntaba, el concepto de que la formación en la empresa es una pieza de la gestión del conocimiento, de la información, de la inteligencia colectiva de los recursos humanos, del talento, del know-how… y es este un activo importante en el patrimonio de cualquier organización y que se demuestra clave en el mercado actual, en muchos casos como elemento diferenciador que aporta un valor especial.

Con estas premisas como base, puedo preguntarme entonces cómo debe ser un curso e-learning, atendiendo a los condicionantes expuestos.

Factores de calidad

El primer y fundamental factor de calidad es que cualquier curso o acción formativa debe cubrir las necesidades de educación previamente fijadas en base a los perfiles profesionales a los que va dirigida. Por lo tanto, es exigible una adecuación de los contenidos de modo que no solamente sean pertinentes para el perfil del trabajador al que van dirigidos, sino que sean aplicables de forma inmediata a los procesos de producción de la empresa.

En cuanto a los contenidos, un factor clave que debe valorarse es su grado de obsolescencia. Si este es alto, si son conocimientos que sabemos que seguramente sean superados en poco tiempo pero la necesidad de impartirlos es apremiante, debemos tenerlo en cuenta a la hora de elegir la metodología adecuada para difundirlos. Un ejemplo práctico: empresa de teleco en la que debemos impartir conocimientos sobre telecomunicaciones en el sector de los dispositivos móviles, un campo que, de un año a otro, varía sustancialmente. En este caso, producir un curso específico empaquetadito en formato SCORM sabiendo que en poco tiempo estará superado no es la solución adecuada… ¿por qué no crear un wiki interno en la empresa sobre el tema? El wiki nos permite introducir textos, gráficos animados, vídeos, enlaces externos, pruebas de evaluación a través de algún LMS (si queremos evaluar a los alumnos), servir como repositorio de documentación y procesos y, además, será fácilmente editable, con lo que salvaremos el problema de la actualización de contenidos e implicaremos a los alumnos en su desarrollo, con lo que crearemos cultura de aprendizaje en la empresa, promoviendo una comunidad de práctica sobre la materia. Así, no solo trabajaremos sobre los contenidos del temario, sino que fomentaremos competencias como el trabajo en equipo y estimularemos el compromiso del empleado con los objetivos de la empresa. En efecto: vamos más allá de un curso e-learning, se trata de gestión del conocimiento.

Este ejemplo citado me conduce directamente a tratar que otro factor de calidad imprescindible es la necesidad de dinamización de la formación en la empresa. Y es básico comprender que la dinamización comienza en la definición de los objetivos de la acción formativa y en la elección de su metodología, como me parece que también ilustraba, en parte, el ejemplo anterior. Los objetivos didácticos han de ser motivantes en sí mismos para el público objetivo del curso.

La dinamización permite crear cultura de aprendizaje, fomentar y activar la transmisión de conocimiento entre compañeros (fácilmente registrable ahora gracias a las TIC) y nos da el andamiaje necesario para evaluar los procesos de formación dentro de la empresa; pues una acción formativa no termina hasta que sus resultados han sido evaluados… y pueden, no ya consignarse, pero sí identificarse, en el balance de resultados de la empresa. La motivación de los alumnos es una de las primeras batallas que hay que librar.

El desarrollador de un curso e-learning, o el gestor de conocimiento de la empresa encargado de supervisar esa producción, debe tener siempre presentes (para potenciarlas), las ventajas de un curso e-learning. Así, han de asegurarse que será:

  1. Accesible, referida la accesibilidad tanto a su diseño como a la plataforma que lo alberga.
  2. Usable, también en su diseño y en las herramientas que proporcione al alumno para completarlo con éxito: documentación descargable, ayuda online, herramientas colaborativas como foros o wikis, etc.
  3. Actualizable, sin que la producción de la actualización resulte demasiado gravosa.
  4. Asincrónico: el alumno accede a los contenidos cuando puede o quiere, y se responsabiliza de su propio aprendizaje.
  5. Interactivo: la interactividad no consiste en hacer clic sobre una flecha para avanzar de pantalla. La interactividad es lo que permite al alumno explorar por sí mismo los conocimientos que queremos que domine.

Estos factores de calidad podrían dar pie a una plantilla que estipulase el kick off meeting del desarrollo de un curso e-learning, aquella reunión en la que se establezcan los requisitos del proyecto… pero creo que este es un asunto tangencial que se merece un post propio.

En resumidas cuentas (por ahora)

  • Nunca se exagera al insistir en el adecuado diagnóstico de necesidades de formación en una empresa.
  • La dinamización es fundamental. Y la dinamización comienza cuando establecemos los objetivos de un curso o una acción formativa de cualquier tipo.
  • Accesible, usable, actualizable, asincrónico e interactivo.

Actualización 1303013:

Vía @pilar_prado conozco este artículo del blog de Eleconomista.es que considero que complementa muy bien lo aquí expuesto.

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