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Hace tiempo que tenía previsto un post sobre estándares en e-learning, pero ponerme a ello me daba una pereza terrible. La generación y evolución de estándares es un tema farragoso. Además, los propósitos son siempre muy ambiciosos mientras viven en el mundo de las pretensiones: quería ubicar los distintos estándares, documentar su Estandarizaciónproceso de creación y reconocimiento, explicando cuándo, quién y porqué había creado esas convenciones. Me parecía una idea estupenda crear una infografía del timeline de estándares relativos al e-learning dependiendo de los organismos que los promueven, y clarificar la selva de acrónimos que los bautizan. Demasiado ambicioso: más que un artículo, sería un libro. No era capaz de abordar este post. No quería, sin embargo, obviar el tema, porque me parece importante explicar la necesidad de crear estándares y hacer referencia a los consorcios que los crean. Pero iba posponiendo la redacción del artículo, acumulando notas en Evernote sobre el tema, de vez en cuando combinándolas, pero sin ponerme a ello decididamente. Sin embargo, la semana pasada comencé el tercer módulo del curso “Educación digital para el futuro”, que promueve la Universidad Carlos III de Madrid a través de la plataforma Miríada X, y, en una de las primeras lecciones de este último módulo, se aborda el tema de los estándares y cómo la nueva tendencia de cursos MOOC, y las plataformas que los albergan, soslayan todo lo creado hasta ahora y cada una tira por el camino que sus desarrolladores han buenamente decidido. Constatar este hecho es lo que me ha llevado a ponerme ante el teclado… antes de que la información aquí vertida se convierta en arqueología digital.

¿Por qué es importante contar con un estándar? ¿Qué aporta?

Un curso e-learning, o un programa formativo o como queramos llamarle, se compone de distintos recursos: textos, vídeos, gráficos animados, actividades interactivas, simulaciones, archivos de audio, documentos descargables, pruebas de evaluación, herramientas de comunicación, etc. Los cursos se integran, habitualmente, en plataformas educativas (LMS) que permiten a los alumnos acceder a todos los recursos y a los administradores de estas plataformas gestionar la formación y seguir la evolución y progreso de los usuarios. En un principio, los recursos se integraban con el código de cada plataforma, y cada plataforma era, hablando en plata, de su padre y de su madre. El desarrollo de estándares dio un vuelco a esta situación. Los estándares posibilitaron que:

  • Los recursos fuesen independientes de la plataforma que los albergaba.
  • Que fuesen reutilizables.
  • Fácilmente actualizables.
  • Escalables (haciendo posible integrar nuevos recursos según las necesidades o los avances en la materia abordada).
  • Durables, pues la permanencia de un estándar evita que los recursos resulten prontamente obsoletos.
  • Y, sobre todo, posibilitaban la interoperabilidad. Los recursos sirven para cualquier plataforma que soporte el estándar en el que están creados.

Quiero destacar el hecho de que los estándares independizaron los contenidos de la plataforma que los alberga. Es un paso adelante comparable al del maridaje entre HTML y CSS en desarrollo web y que aporta a la producción de contenidos ventajas como el abaratamiento de costes, libertad creativa para innovar y tratar didácticamente los temas y la posibilidad de reutilización de los recursos creados.

Además, hay que resaltar que existen estándares para las distintas facetas del e-learning, como accesibilidad, calidad, evaluaciones, derechos de autoría, metadatos, interoperabilidad, etc., y que también los estándares que se ocupan del desarrollo web y que son establecidos por el W3C son aplicables a los productos de formación digital.

Los principales estándares y los consorcios que los han desarrollado

IMSIMS Global Learning Consortium es la asociación que más estándares de e-learning ha desarrollado, pues se trata de un consorcio sin ánimo de lucro con más de 300 miembros de todo el mundo (entre organizaciones educativas, empresas, etc.) interesados en el e-learning, cuya misión concreta es desarrollar especificaciones abiertas para el aprendizaje mediante herramientas TIC. IMS ha desarrollado, entre otros:

  • LOM (Learning Object Metadata): especificación para el etiquetado de contenidos y la información que se ofrece a los alumnos usuarios.
  • IMS CP (Content Packaging): especificaciones sobre empaquetado de contenidos para que puedan ser cargados en cualquier LMS. El resultado es un archivo .zip que incluye el archivo imsmanifest.xml, un archivo xml con las intrucciones para que la plataforma LMS puede soportar el curso en cuestión.
  • IMS DALA, directrices sobre soluciones de accesibilidad para personas con cualquier tipo de diversidad funcional.
  • IMS GWS (General Web Services): interoperabilidad de servicios web.
  • IMS QTI (Question and Test Interoperability),especificación que permite crear test y pruebas online utilizables en distintas plataformas LMS.

IEEE_LTSCIEEE/LTSC. El Instituto de ingenieros electrónicos y eléctricos de EEUU, el IEEE (creador, por ejemplo, del estándar firewire para conexiones entre aparatos de alta velocidad) cuenta con un comité de estandarización de tecnologías aplicadas al aprendizaje, Learning Technologies Standarization Committee, LTSC, que ha creado, entre otros, los siguientes estándares relacionados con el e-learning:

  • IEEE 1484.1 (LTSA): arquitectura de sistemas e-learning.
  • IEEE 1484.4 (DREL), sobre derechos digitales.
  • IEEE 1484.12.1 (LOM), estándar de metadatos.

AICCAICC es el acrónimo de Aviation Industry Computer Based Training Committee (Comité de la Industria de la Aviación para el aprendizaje basado en Computadoras) y que fue el primer organismo en crear estándares para la formación TIC, sobre todo encaminados a lograr la interoperabilidad entre sistemas. Los documentos de sus directrices llevan las siglas AGR y abarcan desde el 1 (resumen de todas las publicaciones del AICC) hasta el 9 (con instrucciones sobre estándares de interfaz).

AENORAENOR es la Asociación Española de Normalización y Certificación, y su principal aportación en el campo de estándares e-learning es la norma UNE 66181 de calidad de formación virtual dirigida a desarrolladores y proveedores de formación TIC. AENOR es miembro de la ISO (Organización Internacional para la Normalización). Para obtener esta certificación sobre un producto o servicio es necesario ponerse en contacto con AENOR para que ellos hagan la auditoría correspondiente. La norma UNE 66181 se actualizó en julio de 2012, tras una primera versión que databa de 2008. Establece una rúbrica de indicadores de calidad con cinco niveles para cada uno de ellos.

ADLLa asociación ADL, auspiciada por el Departamento de Defensa de EEUU y la Casa Blanca, ha desarrollado, en colaboración con otras asociaciones (como AICC, IEEE e IMS Global), la norma SCORM (Sharable Content Object Referente Model), un conjunto de especificaciones que garantizan en los productos de formación TIC accesibilidad, adaptabilidad, durabilidad, interoperabilidad y reusabilidad. SCORM abarca tres dimensiones diferenciadas:

  • Modelo de Agregación de Contenidos (Content Agregation Model).
  • Entorno de Ejecución (Run-Time Environment).
  • Secuenciación y Navegación (Sequencing and Navigation).

Enlaces relacionados:

Profundizar en los distintos estándares es como obligar a un aficionado a la astronomía a leerse las instrucciones de cambio de aceite de la estación espacial internacional. Y en ruso. Pero, en cualquier caso, el documento más completo que conozco sobre estándares e-learning es el libro “Estándares de e-learning: Guía de consulta”, compilado por José Ramón Hilera y Rubén Hoya, y que fue editado en 2010 por la Universidad de Alcalá. Lista no solo estándares, sino también los organismos encargados de crearlos.

El antiguo CNICE tiene un informe online sobre los diferentes consorcios y organizaciones que desarrollan estándares e-learning, como AICC, IMS, etc.

También conviene consultar la entrada en Wikipedia sobre la norma SCORM y este artículo de José Ramón Hilera sobre la norma UNE 66181.

Por último, el capítulo 16 del “Libro de Buenas Prácticas de e-learning” está dedicado íntegramente a los estándares.