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Horroroso palabro, sin duda, pero intentos más sensatos de bautizar el concepto en español, como ludificación (que suena a problema en una articulación que debe tratar un traumatólogo) o jueguización, no son mucho más bonitas. La gamificación alude, como puede deducirse, al juego. Consiste en hacer un juego de algo que no lo es. Es una estrategia didáctica que pretende aprovechar los atractivos del juego para generar comportamientos receptivos e involucrar al alumno en el dominio de una materia concreta. La gamificación no se aplica solo en el campo de la pedagogía, sino también en el marketing: el ejemplo siempre citado son los programas de puntos que, premiando el consumo de un bien o servicio, lo que pretenden es fidelizar al cliente.

Actualización 130125

Entrevista en el diario El País a Christopher Cunningham.

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