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Un mercado en continua evolución y siempre competitivo demanda constantemente nuevas competencias a los trabajadores. Es tarea de la empresa que quiere sobrevivir anticiparse a estas demandas. Y la mejor herramienta para ello es la definición de un Plan de Formación que garantice el desarrollo competencial de sus trabajadores.

Se definen cuatro etapas en la gestión de la formación en una empresa orientada a la gestión por competencias:

Diagnóstico de necesidades de cualificación:

  1. Análisis DAFO de la empresa o sector.
  2. Definición de los perfiles profesionales del organigrama de la empresa y las competencias deseables mediante toma de datos por directivos o responsables de área, empleando una metodología previamente establecida, consultando a los trabajadores.
  3. Definición de los proyectos de la empresa en los próximos años y las competencias requeridas para llevarlos a cabo con buen término, atendiendo especialmente a amenazas, debilidades y oportunidades detectadas en el análisis de situación de la empresa.
  4. Cotejo con las competencias actuales de los trabajadores.

Plan de formación:

  1. Definición de los objetivos formativos.
  2. Establecimiento de una jerarquía de objetivos.
  3. Diseño de itinerarios formativos:
    1. Cumpliendo los objetivos propuestos.
    2. Asignándolos a los recursos que los precisan.

Ejecución de las acciones formativas:

Para cada acción formativa hemos de definir:

  • Destinatarios.
  • Presupuesto y bonificación.
  • Objetivos y prioridad.
  • Contenidos, duración y metodología.
  • Impartición.

Evaluación de los resultados del plan de formación:

Implica la evaluación de todo el proceso, desde el diagnóstico de necesidades hasta la impartición de la formación. Hay que acudir a la definición de indicadores para cada acción formativa concreta que sean capaces de:

  • Diagnosticar la idoneidad de los itinerarios formativos diseñados.
  • Informar sobre el proceso de impartición: nivel de satisfacción, problemas sobrevenidos, sugerencias, etc.
  • Revelar mejoras en los procesos productivos atribuibles a la formación.

Esquema para la gestión de la formación

La correcta gestión asegura la consecución de los objetivos del Plan de Formación, que deben ser:

  • Dar una respuesta adecuada a los nuevos requerimientos del mercado.
  • Dotar a los trabajadores de una formación adaptada a sus necesidades, que son las de la empresa.
  • Crear cultura de puesta al día en la empresa y los trabajadores.
  • Protocolizar las herramientas o acciones necesarias para detectar nuevas exigencias del mercado y las necesidades de formación que de ellas se deriven.
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