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En Twitter, vía L. García Aretio, llego al portal Educaméricas, donde conozco un interesante artículo (¡de 2002!) de Josep María Duart, director de la Oficina de Proyectos Internacionales de la UOC, titulado “ROI y e-learning: más allá de beneficios y costes”, en el que propone como indicador de la rentabilidad de la formación e-learning en la empresa el cálculo del retorno de la inversión (ROI); lo que supone el tratamiento de la formación como una inversión más de la empresa.

Antes de nada, citar que el autor se siente constreñido por la etiqueta e-learning y preferiría utilizar la expresión “formación en red”. Yo quiero resaltar que, lo que postula, puede aplicarse a nuevas tendencias formativas, como las comunidades de práctica y, en general, lo veo como una propuesta que debe abarcar la gestión del conocimiento en la empresa.

Para calcular el ROI de cualquier inversión es necesario conocer los beneficios a ella asociados y los costes generados. El problema en el ámbito del e-learning en la empresa es definir y valorizar cuantitativamente los beneficios vinculados a las acciones formativas, beneficios intangibles en gran parte. Por ello, Duart va desgranando su tesis paso a paso, comenzando por la necesidad de una definición clara de objetivos de la formación y las características del nuevo paradigma educativo que supone la formación TIC, para pasar a definir qué son beneficios y qué son costes, categorizarlos para poder darles un valor monetario cuando es posible… y, al postular el ROI como instrumento de cálculo de rentabilidad, está también reivindicándolo como herramienta de evaluación de la formación. Todo ello conduce a un diseño eficiente de la formación en la empresa, que bien implementado pretende reducir costes y obtener el máximo de beneficios.

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